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Así es la vida de un therian
Un therian no cree que sea literalmente un animal.
Pero sí siente, en su identidad, una conexión profunda con uno.
Algunos se identifican con lobos.
Otros con perros, gatos, zorros o felinos salvajes.
No es un disfraz.
No es necesariamente un juego.
Y tampoco es lo mismo que el fandom furry.
Para muchos, ser therian significa que su identidad interna no se siente completamente humana.
Dicen que es algo que descubren, no algo que inventan.
En la vida diaria pueden estudiar, trabajar, tener pareja, pagar cuentas.
Pero también pueden:
• Usar collares, orejas o accesorios simbólicos
• Correr en cuatro patas como forma de expresión
• Sentir comportamientos o impulsos ligados al animal con el que se identifican
• Hablar de “despertar” cuando reconocen esa identidad
La mayoría vive esto en privado.
¿Por qué?
Por miedo al bullying.
A los memes.
A que los llamen enfermos o exagerados.
Dentro del propio movimiento hay límites claros:
• No promueve dañar animales.
• No promueve prácticas ilegales.
• Y no se trata de abandonar la realidad.
Para quienes lo viven, es identidad.
Para quienes lo observan desde fuera, puede parecer confuso, extraño o difícil de entender.
Pero existe.
Está creciendo en redes sociales.
Y cada vez más jóvenes hablan abiertamente del tema.
Más allá de estar a favor o en contra, entender primero siempre será mejor que burlarse sin saber.
Así es, en términos generales, la vida de un therian.
¿Qué piensas tú?