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¿Por qué no deberías rasurarte antes de entrar a una alberca?
Aunque no lo notes, cada vez que te rasuras dejas microcortes en la piel.
Estas pequeñas heridas son puertas abiertas a bacterias y químicos presentes en el agua de la alberca.
Además, el cloro puede ser muy agresivo en piel recién rasurada, provocando ardor, picazón, irritación y enrojecimiento, sobre todo en zonas sensibles como las ingles y las axilas.
El riesgo no acaba ahí: si el agua no está bien tratada, puede contener bacterias como Pseudomonas aeruginosa o Staphylococcus aureus, que aprovechan esos microcortes para causar infecciones como la famosa “foliculitis de la alberca”.
¿Qué hacer entonces?
Lo mejor es esperar al menos 24 horas antes de meterte a nadar, y si usaste cera, hasta 48 horas.
Rasúrate la noche anterior, hidrata tu piel y al salir de la alberca báñate con jabón neutro para evitar problemas.