Entretenimiento
Punch nos recordó que incluso tus seres queridos pueden lastimarte.
Hay una verdad que casi nadie quiere decir en voz alta:
A veces la herida más profunda no viene de un enemigo, sino de casa. Nos enseñaron que la familia es sagrada. Que la sangre lo aguanta todo. Que debemos soportar por amor.
Pero no todo lo que duele es amor.
No todo lo que lastima es disciplina.
No todo lo que te rompe viene con mala intención… pero igual rompe.
• A veces la crítica constante.
• A veces la comparación.
• A veces el silencio.
• A veces el desprecio disfrazado de “es por tu bien”.
Y lo más difícil no es aceptar que duele.
Lo más difícil es aceptar que necesitas irte.
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Muchas veces criticamos a quien se aleja de su familia.
Decimos que es ingrato.
Que exagera.
Que debería perdonar.
Pero a veces irse no es rebeldía.
Es supervivencia.
Es poner límites.
Es elegir paz.
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No todos los que se van odian.
Algunos simplemente entendieron que quedarse los estaba destruyendo.
Y hay algo profundamente valiente en decidir romper el ciclo.
Amar no siempre es quedarse.
A veces amar es aprender a irte.