Internacional
A veces el mayor peligro para una niña está en casa
En México miles de niñas se han convertido en madres a manos de hombres mayores de 40 años.
Entre 2020 y 2024, más de 3 mil 700 registros oficiales muestran embarazos donde las madres tenían entre 10 y 17 años, y los padres hasta 85.
La niña más pequeña tenía 10 años.
No hay consentimiento posible cuando hablamos de una menor frente a un adulto.
Lo que existe es abuso.
Poder.
Silencio.
Y lo más doloroso: en muchos casos el agresor está dentro del hogar.
Padres.
Padrastros.
Abuelos.
Familiares cercanos.
El embarazo adolescente no siempre es “una decisión”.
A veces es una señal de violencia que nadie quiso ver.
México tiene una de las tasas más altas de embarazo adolescente entre los países de la OCDE.
En cinco años, más de 45 mil menores de edad dieron a luz.
En casi el 92% de los registros ni siquiera aparece información del padre.
Eso también es una forma de invisibilizar.
Y aquí hay algo importante:
A veces las madres no denuncian.
A veces tienen miedo.
Dependencia económica.
Amenazas.
Vergüenza.
O simplemente no quieren creer lo que está pasando.
Por eso este mensaje también es para los vecinos.
Para los maestros.
Para la tía.
Para el primo.
Para quien escucha gritos.
Para quien nota cambios de conducta.
Para quien ve a una niña retraída, asustada, aislada.
No siempre es “no meterse”.
A veces es proteger.
Si sospechas abuso, no lo ignores.
Infórmate.
Busca orientación en autoridades o líneas de apoyo.
La denuncia puede salvar una vida.
Ninguna niña debería convertirse en madre por violencia.
Ninguna niña debería callar por miedo.
Ninguna comunidad debería mirar hacia otro lado.
Proteger a una niña no es romper una familia.
Es romper el ciclo del abuso.
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El silencio es el mejor aliado del agresor.